Aún sigo embebida en aquellos días que pasé contigo. Soy tan imbécil que un recuerdo me dura para masticarlo una eternidad, es mi historia, es mi vida… Es como tener un chicle en la boca al que se le acaba el sabor, pero no quieres tirarlo, te gusta darle vueltas y vueltas, aún sabiendo que ya no sabe a nada y que sólo se te pone cara de tonta moviendo la boca de aquella manera al masticarlo ya sin ganas. Cuando tú ya ni siquiera lo recuerdes, yo llevo días que no me sale la escena de la cabeza. La recreo, me recreo, la vuelvo a observar, la analizo, me obsesiono como cual perra…. Siempre fui así, obsesiva sentimentalmente hablando, hipersensible y esas cosas, aunque últimamente prefiero yo llamarlo: fidelidad con mis sentimientos, ya que tanto trabajo me cuesta deshacerme de ellos.
Recuerdo que pasaste conmigo tres días, tres días maravillosos, recuerdo lo bueno y lo malo, que también lo hubo (gracias a dios, porque a ver: a mí nunca me han gustado las relaciones perfectas, no las comprendo…). Pero no entiendo yo tu desapego a las cosas, a las personas, dígase YOOO. No comprendo tu facilidad para estar tan cerca y a la vez tan lejos.
Estuve dedicada a ti, totalmente entregada, totalmente amada y amando. Tú eras mi amante, y yo jugaba a cosas raras, siempre me gustó jugar, pero eligiendo por supuesto mi compañero de juegos. Me quisiste, me regalaste flores, me amaste… Jugamos al escondite y a más cosas, estando tan juntos… Jugamos a enfadarnos, a hacer las paces, jugamos a todo. Y ahora me estoy preguntando si en el juego aquel quizás uno de los dos tenía que perder, si es así no me cabe duda que soy yo la que pierde siempre. Porque siempre me quedo igual, tan vacía con tu ausencia que no entiendo. Tan de color gris se queda mi ánimo cuando luego te busco y no te encuentro….
Ya sé, sí…. Hoy al final has contestado a mi llamada, y yo me he hecho la loca. Pero es porque estoy harta de tanta ambigüedad, de tanta absurdez, de tanta pasión que ya dura años y no la logro controlar.
Yo sé que debo de cortar con esto, porque me hago daño, demasiado… Pero es que no sé cómo se hace, y además: no estoy segura de querer hacerlo…..
2 comentarios:
Yo, en tu lugar, no lo haría.
No perdería mi identidad por algo como nada.
Dudo una barbaridad que hayas sido tú la perdedora de tan hermoso texto; de tanta pasión no correspondida.
Y si no estoy en lo cierto...
dime, que no lo entiendo :
¿Exactamente que crees tú que has perdido?.
El hecho de no enriquecerse con un ragalo tan bello como el que tú le obsequias (y además desinteresadamente) no significa que Él haya ganado.
Y si estoy errado...
dime, que no lo comprendo :
¿Exactamente que crees tú que Él ha ganado?.
Si evidentemente no se ha quedado con nada, porque lo ha rechazado.
Muchas gracias por regalarme/nos tan sublimes palabras y tan magistralmente aderezadas.
Beso
Muchas gracias por tus palabras, MalcoM.
Respecto a tu pregunta de si creo que he perdido: es algo metáforico el decirlo así, realmente no he perdido nada, sólo he disfrutado al dar amor, porque cuando lo doy lo doy al máximo. Lo malo es que luego se pasa mal porque no entiendes muchas cosas y no haces más que hacerte preguntas y no obtienes respuestas. Más aún cuando la historia se repite y no sabes bien cómo actuar. Pero vaya por delante que no me arrepiento de nada, jamás me he arrepentido de nada de lo que he hecho en mi vida, y mira que he hecho "locuras", jejejeje.
Un besito.
Publicar un comentario