martes, 9 de agosto de 2011

Armarios... niñez....


Perdida entre tanto hielo del frío invierno pasado, entre la hojarasca que dejó el amarillento otoño, y entre el calor que hizo en Madrid en días de Junio y que ahora parece que ya no hace. Perdida estoy en estos años que parecen sacados de un armario de madera húmeda y rasgada.
Si tuviera que poner una imagen a los últimos años se me viene a la cabeza un armario que había en el pueblo, en casa de mi abuela, de madera y viejo… Una visión algo lúgubre, oscura, pero aún así algo que da morbo para ir a tocarlo…. Un armario que tenía un espejo y todo, en el que yo me miraba en mi adolescencia, estupendamente, viendo a ver cómo me quedaban aquellas minifaldas tan cortas para lucir mis piernas… Aquellos trapos con los que yo me vestía y me sentía la muñeca más preciosa de toda la “casa de muñecas”….
Lástima que el tiempo pase y la inocencia aquella la vayamos perdiendo, porque era tan dulce ser niña…. Era tan maravilloso ser feliz sólo con una bicicleta y un par de chuches!! Sólo con tener una gominola en la mano y cinco duros me sentía la mujercita más feliz del mundo. Con un vestido algo corto y mis piernas morenas me creía comer el mundo, jajaja, y vaya que me lo comía. Veía un parque lleno de césped y espacio para correr y me lo engullía todo.
Pero bien es sabido que el tiempo y el hacerse “mayor” es directamente proporcional a los problemas que uno va teniendo, eso es más cierto que nada. Y con el tiempo así ha ido siendo, pero además acrecentado.
He pasado años buenos, años algo mejores que buenos, y otros algo peores. Pero es que los de ahora no me gustan nada. Y aunque no quiero hacerme más mayor, diría yo que estoy deseando que pase el tiempo a ver si algo cambia… Es contradictorio, sí. Yo, la eterna “coqueta”, la que no quiere crecer ni que pase el tiempo por no tener arrugas ni el cuerpo ni el culo caído… La eterna niña coqueta al máximo!!!!

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